La dapoxetina pertenece al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pero con una peculiaridad farmacocinética decisiva: su absorción es prácticamente inmediata y su semivida de eliminación en el organismo es muy corta. Mientras que los antidepresivos clásicos necesitan semanas de tomas diarias para hacer efecto, la dapoxetina fue concebida expresamente para utilizarse a demanda, poco antes del acto sexual.
La eyaculación precoz representa la alteración sexual más extendida entre los hombres de cualquier edad. Se caracteriza por la imposibilidad recurrente de demorar el orgasmo durante la penetración, produciéndose con frecuencia en menos de un minuto o incluso antes del contacto íntimo. Esta falta de control suele generar frustración, ansiedad anticipatoria y tensiones en la vida de pareja.
Bloqueo del transportador SERT en la sinapsis
En el sistema nervioso central, la serotonina funciona como un freno natural frente al reflejo eyaculador espinal. Al inhibir temporalmente el transportador presináptico de serotonina (SERT), la dapoxetina eleva la disponibilidad de este neurotransmisor en la hendidura neuronal, retrasando la orden motora que desencadena las contracciones bulbocavernosas del clímax.
Multiplica el tiempo de penetración (IELT)
Los ensayos clínicos de fase III constatan de forma unánime que dapoxetina triplica o cuadruplica el tiempo de latencia eyaculatoria intravaginal (IELT) frente al placebo, mejorando la satisfacción compartida y devolviendo la tranquilidad al paciente sin entumecer ni restar sensibilidad al pene.
Cuando la eyaculación precoz convive con problemas para lograr una rigidez adecuada, existen formulaciones combinadas como Super Kamagra (que asocia sildenafilo 100 mg y dapoxetina 60 mg). En cambio, para quienes solo buscan mejorar la firmeza eréctil sin experimentar dificultades de clímax acelerado, medicamentos vasodilatadores como sildenafilo genérico o tadalafilo genérico constituyen la indicación precisa.