Vamos a lo fundamental: el sildenafilo genérico EFG (Especialidad Farmacéutica Genérica) lleva exactamente el mismo principio activo que la famosa pastilla azul de Pfizer. Cuando expiró la patente europea en 2013, grandes laboratorios como Cinfa, Normon, Teva, Sandoz o Kern Pharma empezaron a fabricar la molécula bajo la tutela estricta de la AEMPS y de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). El resultado es idéntico en sangre: misma pureza, misma fuerza y misma seguridad.
¿Cómo actúa en el cuerpo? La erección no es un interruptor mecánico, sino una respuesta vascular al deseo. Durante la excitación, los nervios del tejido esponjoso liberan óxido nítrico, activando el GMP cíclico (GMPc). Esta sustancia relaja las paredes de las arterias del pene, abriendo el paso a un caudal de sangre suficiente para lograr rigidez.
En circunstancias normales, una enzima llamada fosfodiesterasa 5 (PDE5) se encarga de degradar ese GMPc para devolver el miembro al reposo. El sildenafilo bloquea de forma selectiva la PDE5; al evitar esa degradación prematura, la firmeza se sostiene de manera natural mientras dure la relación.
Requiere deseo erótico real
El sildenafilo no es una pócima mágica ni un afrodisíaco. Si no hay estímulo físico o mental que despierte las ganas, el fármaco no genera ninguna erección involuntaria.
Margen de acción de 4 a 5 horas
Suele tardar entre 30 y 60 minutos en absorberse con agua. Su efecto útil permanece activo durante unas 4 a 5 horas, de sobra para disfrutar sin la presión de mirar el reloj.
Para quienes prefieren no estar pendientes de horarios durante el fin de semana, alternativas como el tadalafilo genérico (Cialis) proporcionan hasta 36 horas continuadas, mientras que el vardenafilo genérico (Levitra) se suele indicar cuando se busca una respuesta especialmente selectiva o hay antecedentes metabólicos.